La infidelidad no es como la pintan

Si amas a alguien, déjalo ir. Si regresa, es tuyo. Si no regresa, nunca lo fue. Frase popular.

En el sentido común, se cree que la infidelidad de pareja, comprendida como un quebrantamiento de la exclusividad sexual, es el mayor de los desencadenantes de rupturas amorosas. Pero no es así, la fidelidad no se limita a la exclusividad sexual, no es lo más importante al momento de decidir la continuidad (como lo veremos mas adelante), pero si es la culpable de que muchas personas vivan con un latente miedo a ser “engañados” -conocido como temor o miedo a la infidelidad- y en consecuencia no viven a plenitud la relación de pareja que tienen.

Entonces vamos a hablar un poco de lo que es la infidelidad y los tipos de infidelidad, vamos a darle su debida importancia y a revisar como no agobiarnos con la idea de que nos están “colocando los cuernos – o cachos -”.

¿Qué es la infidelidad?

No existe consenso sobre exactamente que es la infidelidad, sin embargo, si se conocen algunos comportamientos que son categorizados como actos de infidelidad para diferentes tipos de personas:

  • Contacto físico o sexual. Es el comportamiento más comúnmente aceptado como infidelidad. Aunque para algunas parejas o personas no lo sea (denominadas como personas abiertas o de mente abierta).
  • Conversaciones ocultas. Si señoras y señores, es uno de los actos más repetitivos y para muchos molesto. Hay quienes no ven allí signos de infidelidad mientras no se vaya más allá.
  • Encuentros a escondidas. ¿Y si nos vemos una o dos o varias ocasiones con un amiguito o amiguita a escondidas?
  • Malos pensamientos. E incluso hay para quienes un pensamiento indebido de uno mismo o de la pareja puede ser acto manifiesto o prueba fehaciente de infidelidad.

 

Fidelidad en pareja

Y entonces ¿Para tí, cuál o cuáles de los anteriores constituyen una infidelidad?

Una característica común de los comportamientos arriba mencionados es que se realizan de manera oculta. Sin embargo no constituye infidelidad hasta que no se rompe un pacto afectivo y/o sexual preestablecido, lo que quiere decir que es saludable hablar de esto y establecer nuestro pacto de fidelidad en pareja. Es interesante, allí conoceremos bastante a nuestra media naranja.

Revisa algunos motivos que llevan a la infidelidad y la pócima mágica que podría evitarla.

¿Qué tan decisiva es una infidelidad?

Bueno, la respuesta esta a medida de cada pareja. No se puede decir que alguno fue un poco infiel, o que es más o menos fiel. Si se tiene un pacto se cumple o no, se es fiel o no. Recuerden que los pactos se pueden modificar, terminar, prorrogar…

Lo que si es determinante es el patrón de la infidelidad, existe una brecha que puede definir la decisión, si se trata de aventuras esporádicas o si se ha llegado a relaciones paralelas estables. Según hemos leído, algunos estudiosos del tema encuentran en aventuras esporádicas un evento que incluso puede llegar a fortalecer u oxigenar la relación original, mientras que una relación paralela es un detonante y destructor, silencioso y progresivo de lo que estamos construyendo.

En fin, la infidelidad, al igual que la energía no se crea ni se destruye, simplemente esta ahí palpitante a una decisión de ser utilizada. No se puede destruir, lo que si se puede es controlar el temor a la infidelidad o celos que matan, que pueden ser más dañino que el mismo acto de ruptura del pacto.

Lealtad, compromiso, seguridad, buenos momentos, diálogo, libertad … son elementos que van de la mano con la fidelidad en pareja y que pueden ser igual o más importantes que la misma fidelidad.   Te invitamos también a leer cómo tener un diálogo asertivo en pareja y cómo fortalecer la relación de pareja. 

Cómo no dejarme ahogar en la idea de la infidelidad

No es cuestión fácil y requiere cierta madurez en la pareja. Sin embargo algunas ideas que pueden ayudar si interiorizo apropiadamente son:

Estamos uno al lado del otro por decisión, no por obligación. Es fabuloso soñar con vivir juntos para la eternidad, pero también es conveniente precisar que cualquiera se puede ir en cualquier momento.

Ninguno le pertenece al otro, somos un equipo de dos personas, no somos una unión física, ni existe una jerarquía en la relación.

Objetivos comunes, sinónimos de lealtad y compromiso. Si trabajamos conjuntamente por nuestros sueños se cultivaran progresivamente valores que fortalecerán la relación y harán más sencillo el hecho de ser fiel.

Vivir cada momento al máximo. En lugar de pensar si la otra persona no esta feliz y satisfecha, y temer que en algún momento sea infiel o se vaya de nuestro lado, concentremos energías en pasarla lo mejor posible cada instante, en hacerle feliz (si es necesario preguntarle de vez en cuándo cómo se siente) y hagámonos la idea de que si un día nos separamos podremos decir con una sonrisa que fueron momentos inolvidables e irrepetibles.

– Y por último, en caso de conocerse infidelidad, recordemos que allí no hay víctimas ni victimarios. Es una decisión que se toma y una responsabilidad que se adquiere.

¡A vivir plenamente!

Así que queridos amigos, sin ser Popeye el Marino, este consejo les doy. No se dejen agobiar con la idea de la infidelidad, los celos nos pueden hacer un daño irreparable y es un sufrimiento que no merece nuestra atención. Lo mejor, es vivir con emoción cada momento, ser felices y dejar nuestras propias huellas como pareja.

Cuéntanos, ¿en alguna ocasión te ha retumbado la idea de que tu pareja te es infiel? ¿Qué más se puede considerar como infidelidad en pareja?

 

 

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4 formas de contar a la pareja un embarazo!!

¿Menos tiempo en pareja? ¿Será que me va bien? ¿Cesárea o parto normal? ¿Y el cansancio? No quiero rebotes, ni malestar…

 Tomar la decisión de un embarazo no es fácil. Es necesario evaluar diferentes aspectos tales como la salud, el tiempo disponible, las finanzas, pero ante todo el bienestar emocional…

Nosotros, luego de 7 años juntos nos decidimos. Iniciamos un proceso para quedar embarazados. Cuidado de alimentación, ejercicio, exámenes, ayudados de la lectura en varios sitios web.

Luego de varias visitas al ginecólogo, de exámenes, de continuos cuidados… nos estábamos desesperando un poco, pues las cosas no se daban y ya habían pasado algunos meses. Tal vez la ansiedad no ayudaba mucho. Nos dimos un lapso de tiempo más para el último intento y mientras ello más exámenes.

Dentro de todos los análisis que me habían hecho, había quedado pendiente una ecografía para revisar el estado del útero. Ese día no fuimos juntos, pero no le prestamos mayor atención a ello  pues sólo era un examen.

Fui sola –o al menos eso pensaba-. Mientas esperaba en la sala imaginaba cómo sería ser mamá, cómo sería estar embarazada, qué se sentiría. Soñaba con un bebé y en nuestro rol como padres.

 

Más que un examen

Ingrese al consultorio y recibí las instrucciones del procedimiento. De pronto, la doctora sorprendida me dice “pero si ya estas embarazada”. En esos momentos la sorprendida fui yo, mi cuerpo se congelo, empecé a temblar. Mientras eso, la doctora me mostraba la pantalla del computador y allí un pequeño círculo. No era posible, pensé. Esa era la pequeña vida que ya estaba creciendo dentro de mí. Sentí una necesidad inmensa de sentir la mano de mi esposo, pensé en cuál hubiese sido su rostro con la noticia. Asombrada, un poco incrédula, y con mucha ansiedad pensaba que definitivamente una cosa es prepararlo y otra saber que ya llegó.

La doctora por su parte me explicó que todo estaba bien y lo que más me inquieto fue que me hubiese dado la fecha posible de parto.

Salí de allí corriendo con los resultados de la ecografía en la mano, con la noticia de esa pequeña vida que nos acompañaba y con la mente nublada. No sabía qué hacer, qué ruta tomar. Lo primero que hice fue llamar a mi mamá, a mis tías y a mi abuela, quería gritarles la noticia pero sabía que no era buena idea, les pregunté cómo estaban, qué tal día habían tenido. A él no lo llame, sabía que no atendería mi llamada porque estaba en una reunión de trabajo. Además me encontraba demasiado nerviosa para hablarle.

¿Cómo decirle que estamos embarazados?

Me dirigí a almorzar, al llegar al restaurante no pude comer. Era como si mi boca se hubiese cerrado gracias a los nervios que se habían apoderado de mí.

Salí de allí pensando en cómo iba a darle la noticia de que éramos papás. Imagine varias situaciones:

 

  • Tal vez era mejor simplemente entregarle una hoja con el mensaje

Mensaje embarazo.png

  • Y si le escribo una pancarta y apenas él entre al apartamento reciba la noticia

Serás papá

Quería brindarnos un momento inolvidable como la situación. Un momento que permaneciera en nuestras mentes, maravilloso y especial.

Se me ocurrió comprar unos pequeños zapatos rojos como los que él utilizaba, así que emprendí la búsqueda, aunque con poco dinero mi afán era encontrar los precisos. Caminé y caminé y no lograba encontrar lo que quería. Luego en el bus camino a casa, intenté pensar en otras opciones pero seguía muy nerviosa. Sentía mariposas en mi estómago, no podía hablar.

Llegué a casa sin los pequeños zapatos rojos. Pero con unas ganas impresionantes de buscar en Internet acerca de los cuidados del embarazo. Leí algunos blogs, algunos consejos de alimentación y ejercicio.

De repente sonó el teléfono, era él quien me indicaba que ya estaba camino a casa. Me preguntó cómo me había ido. Muy nerviosa y feliz conteste que bien. Pero no ahondamos en la conversación.

Cuando por fin llegó, me encontraba impaciente. Toda la tarde sola con la noticia me había parecido una eternidad. No pude contener mi afán, le insistí en que me hiciera un masaje en la espalda, le dije que no aguantaba el dolor. Pensé en que entre más rápido le comentara la noticia, mi cuerpo descansaría.

Nos dispusimos para el masaje, luego de varios minutos gire mi cuerpo para sentarme y fue allí cuando su mirada se centró en mi pancita y en el mensaje que de color azul allí se reflejaba,

Hola papi

Sus ojos se sorprendieron, se llenaron de lágrimas al igual que los míos. Y un abrazo profundo fue la respuesta mutua a una inmensa felicidad. Una felicidad que nos hizo mudos, que nos unió, que nos hizo más que uno solo.

 

La versión del papá

Con sólo leer el título de éste post “El día que nos enteramos del embarazo”, dije, es en plural, también voy a dar mi aporte, y aunque me cuesta mucho recordar, aquí va.

Era otro día de abril, y uno de los últimos exámenes de preparación del embarazo. En esas fechas intentábamos todo para lograr el embarazo: miles de posiciones, juegos de fechas, bebidas afrodisiacas mágicas. Y nada.

Llegando del trabajo en horas de la noche, como de costumbre, nos sentamos a conversar un rato. Por alguna razón, le solicite a ella me prestara su celular, lo primero que apareció fue el navegador con algunas páginas relacionadas con cuidados del embarazo. Ni atención le presté.

Luego entramos a la habitación, y le estaba haciendo un delicado masaje en la espalda. De repente, se dio media vuelta, y el mundo se redujo al mensaje escrito en su estomago, “Hola papi” decía. Recuerdo que quede inmóvil, se me aguaron los ojos, intenté ver su cara pero solo podía identificar su sonrisa. Recuerdo ahora, que puse muy delicadamente una mano en su estómago y nos dimos un prolongado y silencioso abrazo.

De pronto, estábamos ambos recostados en la cama mirando al techo y cogidos de la mano. El tiempo avanzaba y otro ser ya nos acompañaba.

Y tú, ¿cómo le contaste o has pensado contarle a tu pareja sobre el embarazo?