Huila, un destino de aventura para viajar con niños

Un paraíso
Nuestro primer viaje

 

Estar en familia es una de nuestras prioridades, disfrutamos las actividades que se presentan en cada momento y esta no fue la excepción. Decidimos ir a Neiva en el departamento del Huila, los preparativos nos llenaron de expectativa: clima, lugares, comida, y por supuesto el acento. Nuestra salida estuvo llena de felicidad, estábamos dispuestos a ir tranquilamente y disfrutar cada espacio de la mejor manera. Decidimos visitar los pueblos que encontrábamos en el camino y mirar qué nos brindaban.

 

—- Apulo, mercado campesino.

 

—- Girardot, delicioso pescado al horno

Girardot Buenos Aires

 

—- Espinal, alegría en sus parques coloridos

Espinal parque

 

 

Llegamos a Neiva algo tarde, ya se ponía el sol. Alana estaba feliz por el “paseíto” pero además preguntaba constantemente en dónde dormiríamos. Buscamos en Booking y ubicamos la zona hotelera y luego de algunas vistas llegamos a un hotel cómodo tanto en el espacio como en lo económico, hospedaje y alimentación en un mismo lugar. Esa noche Alana disfrutó de cosas que no tenemos en casa: televisión en la habitación, acostarse tarde la noche, mucho calor, balcón y una vista genial al parque central.

Hotel Neiva

Iglesia Neiva parque central

Disfrutamos la Ruta cultural de Neiva en el Malecón y sus monumentos… El mohán, el pescador… Aprovechamos para pasear en lancha. Alana estaba muy emocionada pues era su primera vez en un transporte de éste tipo, todo el camino cantó la famosa ronda infantil La Iguana tomaba café que se peina en el Magdalena. Nuestro regreso en lancha estuvo marcado por la visita al Huilasik park, un pequeño espacio ambientado para disfrutar de las imágenes de dinosaurios, aunque Alana no lo disfruto ya que el sonido de ambiente le causó algo de miedo. Allí en el malecón conocimos a Anthony, guía de Huila Turístico quién con su sonrisa y su amabilidad nos orientó para conocer los mejores lugares de esta bella tierra. Fue así como al otro día emprendimos camino para el desierto de la Tatacoa.

 

Mohan monumento

lancha Neiva Malecón

huilassik park

Huilassik park

Huilaturistico

 

Llegamos a un sector llamado Los Hoyos, Alana tenía mucha curiosidad porque le habíamos dicho que íbamos en busca de otro lugar en dónde quedarnos, fue cuando empezamos a ver que Alana estaba viviendo realmente una aventura, sus ojos se iluminaban y su rostro reflejaba la felicidad de conocer nuevos espacios. Llegamos allí, y felices disfrutamos de la piscina que parece de sueño. Sí, encontramos piscina en el desierto y el contraste es mágico. Los turistas no pueden dejar de visitar este sector.

Los hoyos piscina

Los hoyos Neiva

 

Bueno, pero antes queremos presentarles a Gladys, una chica francesa que recogimos vía a nuestro destino. Nos compartió sus impresiones de su breve paso por nuestro país, primer país latinoamericano en visitar… estaba muy feliz del paisaje pero sobre todo de la amabilidad de los colombianos… porque uno nunca sabe quién puede necesitar de una mano amiga.

Gladys turista

 

Papá DivertidOOs y yo queríamos salir corriendo, caminar por todo el bello paisaje que se dibujaba frente a nosotros, pero oh oh, no esperábamos que Alana se resistiera a caminar, fue una gran decepción, nos invadió la rabia, el mal genio, pero ella no tenía la culpa, tal vez era muy pesado el clima y la caminata para una niña de su edad, así que tuvimos que hacer un pequeño recorrido alrededor de nuestra posada. Allí la comprensión como padres debía aflorar, aprendimos que en ocasiones queremos que nuestros hijos vivan experiencias pero ellos aún no están preparados y debemos aceptar sabiamente sus límites. Sin embargo vimos algunos padres con opciones muy viables, bicicletas y caballos eran una buena estrategia.

desierto de la tatacoa

 

En aquel espacio, en donde la arena nos rodeaba y eran pocas las plantas, decidimos aprovechar para enseñar a Alana el uso del zoom en la cámara. Esta pequeña herramienta nos permitió jugar en el desierto con algunas plantas y algunos animales. Papá divertidoos mostraba a nuestra pequeña otro mundo alrededor de nosotros. Así mismo, vimos rebaños muy numerosos de cabras corriendo por el desierto, Alana quería verlas de cerca pero cada vez que daba un paso las cabras huían rápidamente, algunas lágrimas asomaron pero con algunas palabras de los papás comprendió lo que sucedía … Alana estaba encantada y nosotros muy felices de vivir esta experiencia en familia.

fotodesierto

rebaño desierto tatacoa

La comida aunque algo costosa, no fue difícil de conseguir, con ello ninguno tuvo problema.

Por su parte, mamá DivertidOOs tuvo un pequeño escape al Spa y Boutique Namasté, una forma diferente de disfrutar de un masaje en tan bello paisaje… muy recomendado ;), Y Alana y papá se divertían mientras tanto con el paisaje y las fotos…

Spa Namasté

spa namasté

 

Con la ayuda de Anthony, regresamos a Neiva pero pasamos directamente a Rivera, un municipio cercano a la capital del Huila. Buscamos un hotel, una casa de familia en donde nos recibieron con alegría. Al otro día, emprendimos camino a Villa Stefany, conocimos a una pareja que se ha dedicado a sacar adelante su proyecto familiar. Un proyecto con aroma de cacao cuyo objetivo es transformar la perspectiva del chocolate. Allí, con un proyecto familiar promueven la salud, el bienestar y los productos de nuestra tierra.

cacao Villa Stefany

Hicimos un recorrido por la finca, aprendimos de colores, sabores y texturas en el cacao, aunque Alana seguía sin querer caminar hasta que nos deleitaron con el delicioso fruto… y nada mejor para finalizar que una buena taza de chocolate en agua con 100% cacao.

chocolate Villa Stefany

 

Nuestra aventura continuaba, así que nos fuimos para termales. Los guías de Huila Turístico nos recomendaron mucho Los Ángeles Termal un espacio agradable para las familias, con cuatro piscinas de diferentes temperaturas para todos los gustos. La comida deliciosa aunque algo costosa… Allí disfrutamos de un día de descanso.

termales Los Angeles

Poco a poco nuestro “paseito” se acercaba al final y Alana preguntaba por qué. Estaba feliz de vivir la experiencia de dormir todos los días en lugares diferentes, salir de la rutina, comer helados, conocer lugares, personas y encontrar en cada lugar lo mágico de nuestra Colombia.

Pero no podíamos despedirnos de esta tieera sin degustar de las mejores achiras de Colombia, las achiras del Huila, en el parque de Neiva junto con los dulces de masato.

 

achiras Huila

 

Fue así con una parada en Melgar a comer cholao y otra en Fusagasugá a visitar a la familia, como íbamos terminando nuestra aventura. Una experiencia que nos permitió conocernos aún más como familia, saber que Alana tiene algunas dificultades para caminar por varios minutos y debemos como adultos y papás comprender hasta dónde pueden llegar nuestros hijos. A veces reflexionamos que exigimos demasiado, pero eso también ha hecho que nuestra pequeña construya su personalidad.

cholao Melgar

 

Luego de unos días, Alana recuerda con una sonrisa esos momentos, y más aún cuando mira en la casa la piedra redonda que trajo del desierto.

piedra tatacoa

 

Y tú, ¿Qué recuerdos de los “paseítos” guardas en casa y te traen los mejores momentos a la mente?

 

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