¿Y cuándo van a tener hijos?

Casi en todos los encuentros y llamadas con familiares y amigos cercanos se presentaba abruptamente la pregunta ¿…. y cuándo es que van a tener hijos? Y completaban ¿Acaso piensan quedarse solos toda la vida?

Y no es para menos, hace dos generaciones atrás, nuestros bisabuelos fácilmente tenían 6, 8 o 12 hijos; nuestros abuelos 4 o 6; y nuestros padres 2 o 5 descendientes. ¿Y entonces ustedes no van a continuar con la reproducción de la especie?

Más de 7 años nos mantuvimos como pareja, haciendo lo que más nos gusta hablar, conversar, dialogar… viajar, intimidar, estudiar, bailar. A veces se nos venía la idea de intentar tener un hijo, pero no duraba mucho y pronto nos entreteníamos en hacer lo que nos gusta: hablar, conversar, dialogar…

Había quienes nos aconsejaban: ustedes son muy jóvenes, dedíquense a adquirir su casa, su carro, un buen trabajo estable, algunos ahorros y luego si piensen en hijos, a los que les puedan dar toda la estabilidad y gusto. También hay quiénes replican: ¿Para qué traer hijos a un mundo desgarrado y sucio?

Y si bien nos gustaba la idea de no pagar arriendo eternamente y nos hicimos a una moto en la que andamos kilómetros en carreteras, realmente nunca compartimos que fuese imprescindible tener casa, carro y una buena suma de dinero para decidir ser padres. Tampoco, que fuera una desgracia tener un hijo en un mundo con pocas esperanzas, justamente él o ella es la esperanza para el mundo. Y más bien poco recatamos en la idea de una edad ideal para ser padres.

¿Cuál es la mejor edad para tener un hijo?

La demora para buscar bebé, se justifica más en términos de vivir intensamente el mundo como pareja, antes de la necesidad de tener resuelta la vivienda, transporte y universidad de nuestra heredera.

Pensamos que como pareja que se proyecta a vivir gran parte o toda su vida juntos, es necesario darse el tiempo suficiente para experimentar. Darse el espacio de conocerse en las buenas y las no tan buenas, de dialogar y proyectarse, de viajar, de rumbear, de formarse y planear (si se desea) una crianza auténtica, activa y feliz, una verdadera preparación para ser padres, aunque nunca sera suficiente ni completa.

Ese tiempo, cuya duración dependerá de cada pareja (no tienen por que ser 5 o 10 años), es fundamental para lograr identidad y aumentar las posibilidades de concretar todos los sueños y aspiraciones como familia. Ese tiempo, es también un puente para alcanzar estabilidad emocional en pareja y preparar un ambiente adecuado a la llegada de uno, dos, tres o numerosos hijos.

Después de vivir sin mayores responsabilidades, al momento de la llegada de Alana, ya teníamos un perfil claro de como queríamos que ella fuese. Ella, sin duda se convirtió en la pieza para lograr una familia feliz, por eso la llamamos “garabato” o “garabatin”, pues es parte de los primeros trazos para lograr la familia que estamos construyendo.

Deja el afán, todo a su tiempo

No hay afán. Te puedes dar el tiempo para disfrutar en pareja y para dedicarte a ti mismo (con la llegada de un bebé tu tiempo disminuye drásticamente). Así que cuida tu forma física, formate académicamente, haz viajes largos, disfruta de tus amigos. Prepara a conciencia el embarazo y los primeros años de crianza. De esa forma con el nacimiento de su primer hijo extrañaran e intentaran hacer algunas de las actividades que disfrutaban antes del suceso.

Hay tantas cosas que hacer antes de tener un hijo, muchas de ellas se hechan de menos.

Siembra un árbol, ten un hijo y escribe un libro

Otras posibilidades: Hoy en día la tendencia indica que muchas parejas no piensan en tener finca raíz, ni vehículos, ni trabajos estables, ni formalizar su relación, ni tener hijos. Su proyecto es vivir juntos de manera espontánea. Sin mayores responsabilidades ni miedos, quizás adoptando una mascota.

Ser tío o tía es espectacular

Sea como sea, aunque Alana nos ha cambiado la vida y con ella soy el papá más feliz que he conocido. Antes de ser padre, disfrute muchísimo el hecho de ser tío -de mi sobrina favorita-.

Pude jugar siempre con ella, intentar ser permisivo y quebrantar las “reglas de sus padres”. Pensaba que era muy afortunado por el hecho de que le daba de comer pero no le cambiaba el pañal ni me trasnochaba con su llanto. En fin, momentos libres de mayores responsabilidades.

Recuerdo mucho un día que jugabamos y me dijo “tío me cansé”. O jo jo jo, si, había logrado cansar a una niña de apenas dos añitos, llena de energía y ganas de pasarla bien todo el día.

No hay duda, si me hubiera quedado solamente como tío, también hubiera sido maravilloso, y mi sobrina preferida tendría más atenciones de mi parte.

Dilema: Hermana de … o hija única ¿nos ayudan a decidir?

Si haz leído hasta aquí, quiero pedirte tu colaboración.

Nuestro sueño cuando hablabamos de ser madres -a ratos prefiero decir madres que padres-, no era un único garabatin. Siempre pensabamos en dos, y lo ideal es que fueran niña y niño y ojalá que llegaran al tiempo.

Alana cumplió ya dos años. Ha sido una experiencia única (si no fuera por ella no existiera DivertidOOs), pero nos ha frenado un poco: tiempos, proyectos, ideas. Hay cosas que perdemos y otras que ganamos cuando tenemos hijos.

El dilema es entonces: ¿Queda como la única heredera del legado que estamos construyendo o intentamos muy juiciosos hacernos a otro pequeñin?

También pensamos en, ¿Será que optamos por adopción? ¿Completamos nuestra familia con una niña o niño con genética algo diferente?

Es todo un rompecabezas, pero como dije arriba, no hay afán.

Por el momento, intentaré dejar de preguntar a mi hermano cada vez que hablamos ¿Oiga, y el bebé para cuándo?

Posdata: he encontrado un post homónimo en la red, que te invito a leer. ¿hijos, cuándo?

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