Una aventura sobre dos ruedas: paseo a la laguna La Herrera.

Una aventura… así voy a denominar el relato que les voy a compartir. Mi primer aprendizaje… desconocemos nuestros territorios. Hace 8 años papá divertidOOs y yo vivimos en Mosquera, un municipio cerca a Bogotá, una tierra fría que acoge a quiénes llegan. Y durante este tiempo habíamos escuchado de la hermosura de sus humedales, entre ellos el que se encuentra ubicado junto a la laguna La Herrera. Pues bien, luego de esperar años y de planear aventurarnos en bici… llegó el día.

Horas antes… el día previo

No fue fácil pensar en qué llevar. Definitivamente Alana cambió por completo nuestra forma de llevar equipaje. No sólo llevamos alimento, sino también ropa de cambio debido a las lluvias que en estos momentos nos acompañan y algunos medicamentos – tal vez algo sobreprotectores nosotros ;). Además tuve que salir corriendo en la noche a buscar una bici prestada… fue una maratónica jornada tratando de encontrar un mantenimiento de último momento para mi pequeño transporte.

Era hora… llegó el día ahnelado

Nos levantamos muy temprano. Aún no aclaraba  pero parecía que contaríamos con un buen día. Corrimos a alistarnos, preparar los alimentos y algunos detalles de último momento. Hace rato no montaba bici así que a unas pocas cuadras ya iba sin aire y con dolor en el pompis.

Eran las 7: 15 a.m. y me llenó de energía ver tantas personas en bici haciendo ejercicio. Llenos de colores… jóvenes, adultos y veteranos disfrutaban del frío de la Sabana. Papá divertidOOs ya se encontraba preocupado pues el grupo Sabana ecológica, quienes habían convocado la actividad ya no estaban en el punto de encuentro. Sin embargo, allí se dio mi segundo aprendizaje… siempre puedes encontrar una mano amiga en tu camino. Y fue ella quien nos oriento para que poco a poco avanzáramos a nuestro destino.

Luego de algunos metros, nos encontramos con el grupo, familias, parejas, amigos… alrededor de 40 personas que nos acogieron rápidamente y que nos hicieron sentir que a pesar de lo que ya había sucedido hasta ahora comenzaba la aventura.

De paseo por la laguna

Fuimos adhiriéndonos al grupo, y nuestra primera parada fue frente a una hacienda. Allí, José fue el encargado de contarnos algo de historia. Lo más destacado, el juego de palabras que puede llegar a darse con el paso del tiempo. Preguntó al grupo qué significado conocíamos de guaricha y guache. Con algo de timidez algunas personas contestaron, pues en nuestro contexto no son palabras muy cómodas. Fue allí cuando su intervención cobró vida frente a una realidad que desconocemos como lo hacemos con los territorios que habitamos. Estas dos palabras propias de las tribus indígenas de la zona como los muiscas, traducían respectivamente princesa y caballero.

 

José con su voz risueña y al mismo tiempo irónica nos contaba cómo otros grupos poblacionales hacían que los términos cambiaran con el ánimo de degradar una cultura. Todos sorprendidos iniciamos con mayor atención la marcha al próximo punto.

Debo decirles que iniciaba lo peor para mí, casi no llego. Una subida y quedé sin aire. Como dijo Alana casi no gano. Pero las ganas y los retos te llevan por caminos sorprendentes. Así que con la bici en la mano llegamos a nuestra siguiente parada.

Una casa de lata con dos sonrientes rostros nos recibieron. Don Jorge y Doña Marlén nos dieron una calurosa bienvenida. Ubicamos las bicis y emprendimos el camino al Mirador del Zipa… una montaña bastante inclinada. Con Alana nos quedaba algo complicado subir, así que nos orientaron para que disfrutáramos del paisaje desde una montaña más baja con un sendero en el cual Alana podía defenderse.

Llegar a la cúspide de aquella montaña nos permitiría descubrir un mundo nuevo… un paisaje lleno de verde en medio de la ciudad y la curiosidad que despertaba en aquellos pequeños ojos inocentes haciendo preguntas y mirando a los alrededores. Primero algo de comida para retomar fuerzas, luego fotos y aire fresco y por último el reconocimiento de un territorio que lo sentíamos nuestro. Con lupa en mano, la familia DivertidOOs observaba los animales, las plantas… Alana aprendía cosas nuevas, disfrutaba del paseo tan esperado a la laguna.

mirando el humedal

doble foco

aumentando el mundo

 

 

Pero nos esperaba un momento de risas y de ojos llorosos… Alana por primera vez tomaba la cámara para tomar fotos del paisaje y de sus papás.

foto con papa

Soledad en la cima

pareja en la cima
(Foto tomada por nuestra pequeña)

 

Después de aquel momento tan íntimo en familia, fuimos a charlar un rato con Don Jorge y Doña Marlén, quisimos indagar acerca de su relación, de cómo habían llegado allí y esté fue su corto relato.

La señora Marlén con tan solo 14 años y trabajando en casas de familia conoció a Don Jorge. Él de aproximadamente 30 años la enamoró. Fue como un amor a primera vista. Vivieron en varias partes de la Sabana Bogotana y nada les impidió vivir su idilio. Con cuatro hijos, aún siguen luchando en aquel territorio que lo consideran suyo. Agradecen a los visitantes por la generosidad y cuentan historias de sus vidas que le hacen pensar a quien allí llega que todo es posible… – tercer aprendizaje -. Un verdadero ejemplo de una pareja auténtica, activa y sobre todo feliz.

familia rancho

Nos reunimos en grupo para comentar las visitas a las montañas y bueno el tiempo se agotaba. Salimos de allí a una buena velocidad pues la nube oscura se posaba sobre nosotros. Algo de cansancio y gotas de lluvia nos acompañaron de regreso a casa, pero la emoción fue intensa, nuestros corazones latían fuertemente, y el agradecimiento fue total.

Hoy, cuando escribo estas palabras, mi corazón sonríe. Permitirnos vivir estas experiencias e invitar a nuestra pequeña a que conozca más del mundo es algo que como papás tenemos el compromiso. Además, no es una salida costosa ni engorrosa… es una salida sencilla que nos lleva a vivir momentos inolvidables. Así mismo, me embarga un agradecimiento profundo por personas que – como las que hacen parte de Sabana ecológica-, son el motor desinteresado para que otros aprendamos cosas nuevas, nos interesemos por lo valiosa que puede ser la vida y las cosas sencillas que ella nos brinda.

Luego de esta aventura sobre dos ruedas, los invito a compartir más tiempo en familia y a que nos compartan otros posibles destinos cerca de sus hogares. Esperamos sus historias…

 

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